Este martes resultó una jornada cargada de expectativas en torno al caso por la muerte de Ángel López en Comodoro Rivadavia. Los alrededores de la Oficina Judicial amanecieron vallados y con presencia policial en toda la manzana.
En esa dependencia, pasadas las 8 de la mañana, ingresaron los principales acusados del caso. Lo hicieron por la entrada posterior, con fuerte custodia en los alrededores de establecimiento.
Finalmente, y según se preveía, el juez Alejandro Soñis decidió que la madre (Mariela Altamirano) y su pareja (Maicol González) los principales sospechosos del crimen del niño, permanezcan en prisión durante los próximos 6 meses.
El Ministerio Público Fiscal, representado por Cristian Olazabal y Facundo Oribones, consideró que existían suficientes elementos probatorios para llevar a juicio a la pareja. El principal argumento al solicitar la prisión preventiva fue el peligro de fuga considerando varios antecedentes. Inicialmente, ninguno de los acusados tiene arraigo en la ciudad: ella es nativa de Misiones y él de Tierra del Fuego. Ninguno de ellos cuenta con un trabajo fijo. Además, la hija en común que tienen ya no está en Chubut, razón por la cual pretenderían salir de la provincia.
Vanesa Vera y Alejandro Varas, solicitaron la libertad de sus representados , con medidas restrictivas como asistir dos veces por semana a la Oficina Judicial y prohibición de salir de Comodoro Rivadavia.
Tras las rejas
“Con relación a los elementos que han sido recolectados y puestos a consideración, tanto respecto de González como de Altamirano, entiendo que los hechos han sido transmitidos con sustento en evidencias que el Ministerio Público Fiscal ha expuesto”, señaló el juez Soñis. Tras considerar las pruebas reafirmó como “conveniente” que tanto Altamirano, como González, permanezcan tras las rejas.
“La defensa ha planteado la posibilidad de otras causas para las lesiones, pero lo cierto es que la Fiscalía ha sido clara en sostener que no se trata de lesiones accidentales, sino compatibles con hechos de violencia. Y quienes estaban a cargo del cuidado del niño en ese momento eran González y Altamirano”, destacó.
“Respecto de la intencionalidad, aun cuando la defensa cuestiona la existencia de un dolo directo, podría encuadrarse en un dolo eventual. Golpes o lesiones provocadas a un niño de 4 años por un adulto, con evidente diferencia de contextura física y fuerza, permiten representarse que ese accionar puede derivar en consecuencias graves o incluso fatales”, sostuvo Soñis.